Entrevista a Plataforma Azadi sobre Rojava

Esta entrevista ha sido realizada por Guillermo Martínez Cazón (estudiante de Filosofía en la USAL) y forma parte de un conjunto de entrevistas a diferentes agentes políticos destinadas a esbozar la recepción política de Rojava en el Estado español. El objetivo es realizar un análisis que refleje las diversas posiciones y debates sobre Rojava a partir de los puntos de vista de cada entrevista. Actualmente están participando en las entrevistas intelectuales como Carlos Taibo o Nazanín Armanian, y organizaciones como Rojava Azadi Madrid, RojavaNoEstaSola, CGT, CNT, UJCE…    

Contacto: guillermoc1997@gmail.com

Para comenzar me gustaría centrar la entrevista. Por eso, si alguien no supiese qué es Rojava, ¿Cuál sería una buena explicación? Y si hubiese que destacar algún elemento positivo y alguno negativo de Rojava, ¿cuáles serían?

Rojava es una región. El nombre significa Oeste en kurmanjî. Es la parte oeste del Kurdistán histórico que por el acuerdo Sykes-Picot de repartición del territorio por mano de los colonialistas quedó dentro de los confines del Estado sirio. El proyecto de autonomía es popularmente conocido como Rojava, sin embargo, su nombre oficial es Administración Autónoma del Noreste de Síria (AANES).

En 2012 ocurrió la conocida popularmente como Revolución de Rojava. Tras el vacío de poder dejado por la Administración siria, en la zona del Norte de Siria, ampliamente poblada por población kurda y coincidente con parte del Kurdistán histórico, la gente perteneciente a partidos políticos partidarios de la autonomía del Kurdistán sirio, vieron una oportunidad de implementar su proyecto político. A través de la movilización vecinal y local construyeron estructuras de base para administrar políticamente el territorio sin necesidad de un órgano superior, sin ningún Estado. El proyecto fue creciendo en paralelo a la guerra multipolar de Siria y los valores de base de las organizaciones políticas impulsoras de la autonomía política se vieron puestos en práctica en este escenario de vacío de poder y guerra. 

Aunque la revolución de Rojava se desarrolló a partir de un proceso de organización predominantemente kurdo, y de los principios del movimiento de liberación kurdo, ya no es un proyecto exclusivamente kurdo. En cada región, en los consejos y copresidencias hay una representación significativa de la comunidad árabe, así como de otros grupos. El cambio de pasar de llamarse administrativamente de “Rojava” a hacerlo cómo “Norte de Siria” y, posteriormente, “Norte y Este de Siria” también indica una visión que va mucho más allá de la identidad étnica. 

Es un proyecto que ha crecido entre adversidades. Hay que entender que existen contradicciones como en cualquier otro sitio y no se puede concebir como una sociedad o una forma de política perfecta (aunque sí muy inspiradora). Desde la mirada europea o del Norte Global se tiende a romantizar. Pero como todo lo social y lo humano, es necesario verlo con una mirada crítica y no exotizarlo. Además, lo que se tome, si es el caso, debe ser adaptado a las particularidades locales de cada contexto.   

Hablar de la revolución de Rojava ha despertado tanto inspiración como controversia, ¿en qué sentidos puede decirse que Rojava es o no una revolución?

Habría que ver qué es exactamente lo que inspira controversia para poder dar respuesta. Antes que nada se debe aclarar qué entendemos por revolución. Si definimos revolución como un proceso que transforma al menos una esfera de la sociedad durante un periodo relativamente breve, en Rojava se ha producido una revolución y, además, en diversos sentidos.

Primero, es una transformación social profunda. Los pueblos del Noreste de Siria han sido oprimidos por varios poderes durante mucho tiempo. En tanto que “minorías étnicas” dentro de los confines del Estado sirio, pero también en un sentido territorial subyugado a los intereses del gobierno central. En 2012 cuando el movimiento kurdo aprovechó el vacío de poder en Rojava inició una revolución política al construir una nueva estructura de gestión, donde las relaciones políticas son muy diferentes a las de la época Baazista. El pueblo ha puesto freno a ser subyugado por intereses de poderes regionales o internacionales y ha tomado el control de su destino en sus manos. Esta nueva estructura política ha permitido que la sociedad experimente transformaciones profundas, la liberación de la mujer y un proyecto de convivencia plurinacional, únicos en Oriente Medio. Esto es como mínimo inspirador y creemos que todos los pueblos pueden encaminarse hacia la autodeterminación.

En segundo lugar, la autonomía a la que se aspira en AANES tiene varios significados. Todas las sociedades, aunque no sean conscientes, se basan en una serie de teorías políticas económicas y sociales. AANES se basa en las teorías del Confederalismo Democrático. Se trabaja por liberarse de todas aquellas estructuras que se entienden como opresoras, como el sistema capitalista que jerarquiza a las personas, las abstrae de sus instintos comunitarios y se aprovecha de la naturaleza por lucro. También se entiende el papel opresor del Estado y la intención de elevar a un grupo nacional o étnico por encima de otros (vemos ejemplos de ello en todos los países del mundo). Se aspira no solo a acabar con esa jerarquía, sino también a recuperar el conocimiento y la toma de decisiones políticas y administrativas que habían sido alienadas a través del Estado y el Capital.

Ello implica que el poder debe estar arraigado en la sociedad y no en el Estado. La sociedad pasa a organizarse a través de la democracia local basada en unidades organizadas geográficamente y llamadas comunas. Estas comunas se confederan en niveles más altos según sea necesario, preservando la autonomía y el poder de decisión de los niveles más locales, lo que es en sí mismo un concepto y práctica revolucionaria de la democracia.

Otra vertiente muy importante es el calificativo que se ha ganado de “la revolución de las mujeres”. Los valores patriarcales heredados de sucesivas imposiciones se habían enquistado en la sociedad, de modo que se está haciendo un enorme trabajo por parte de los movimientos autónomos de mujeres en los distintos ámbitos para cuestionar la dominación patriarcal y empoderar a las mujeres. Por ejemplo, hay mucha más participación social y política. Las mujeres toman el espacio público más que antes, cuando toda su actividad y su pensamiento quedaban relegados al espacio privado o doméstico. Pocas veces en la historia se ha reconocido a las mujeres como sujeto político agente de cambio; y si ha ocurrido éste ha quedado medio enterrado en la historia, como ocurre con el papel de Mujeres Libres en nuestro contexto del Estado español.

También, si hay tantos poderes en contra de la autonomía debe ser porque precisamente pone en cuestión estos poderes e intereses. Estos últimos meses hemos visto como AANES se ha movilizado para poder proteger a la gente de la pandemia y cómo las organizaciones internacionales han puesto palos en las ruedas precisamente para evitar dar algún tipo de reconocimiento oficial a la Administración Autónoma. Se puede echar un vistazo al material publicado por el Rojava Information Center sobre este tema en este reportaje del 7 de mayo https://rojavainformationcenter.com/2020/05/coronavirus-in-rojava-facing-a-pandemic-without-a-state/.   

Creemos que hay pocos argumentos para sostener que todo esto no sea revolucionario.

Si aceptásemos que es una revolución, y teniendo en cuenta que dentro de los movimientos revolucionarios occidentales se vive cierto reflujo, y aspirar a revoluciones no se percibe realista… ¿Qué implica el saber que en pleno siglo XXI ha habido una revolución en Rojava? ¿Qué implica para nosotros en Occidente saber esto, o que debería implicar?

El proyecto de autonomía, que debido a las circunstancias se ha convertido en una autonomía de facto, se ha hecho popular entre los sectores de la izquierda de todo el mundo. Tiene un potencial inspirador muy grande y puede verse como una bocanada de aire fresco para los movimientos sociales. Hay quien incluso lo percibe como un antídoto contra el nihilismo en el que han caído los movimientos sociales en Europa. Lo que acontece en Rojava nos recuerda que fenómenos político-sociales de gran envergadura pueden suceder y suceden, y que podría ocurrir algo similar aquí también. Pero, evidentemente, las circunstancias son muy distintas y no podemos aspirar a que se reproduzca una oportunidad así.

Por otro lado, la revolución de Rojava nos recuerda la caída del mito de que Europa es la punta de lanza del progreso de la humanidad. Aunque en Europa acontecieron importantes revoluciones, los movimientos revolucionarios europeos han quedado hoy en día superados por las fuerzas capitalistas y los Estados, mientras que en otras partes del mundo otros pueblos y movimientos sí están consiguiendo vencer, con nuevas revoluciones, la mentalidad y las estructuras del orden patriarcal y capitalista. Ante esto, los movimientos occidentales pueden, o bien perpetuar el viejo esquema revolucionario, o bien aprender y repensar qué significa la vida y la sociedad. Que se perciba la aspiración a una revolución como no realista es, pues, la pérdida de la esperanza en que realmente podemos vivir del modo en que decidamos vivir. La revolución de Rojava implica que sigue siendo posible vivir como una sociedad organizada quiere vivir, esto es lo que nos interpela de Rojava. En el momento que recuperemos esa esperanza y ganas de vivir, se cortará el reflujo de los movimientos revolucionarios occidentales.

Quiero indagar en el sentido o significado del internacionalismo desde contextos como el Estado español. Se han hecho movilizaciones, posicionamientos, actos etc., y podemos tener información de lo que ocurre en Rojava y Kurdistán, pero al mismo tiempo, es fácil pensar que nuestra capacidad de influir allí parece escasa. Teniendo en cuenta eso, ¿qué función política pensáis que tienen estos actos de solidaridad política? ¿Cómo entendéis el internacionalismo?

Pensar el internacionalismo es todo un reto. Hay pocas organizaciones en la izquierda que tengan una línea internacionalista sólida. Y Rojava supone un reto concreto para pensarla y desarrollarla. 

Entendemos que el hecho de romper el silencio ante la injusticia no es solo un acto puntual, es también una manera de establecer vínculos. Además, consideramos que hay que acompañar esto con una reflexión sobre el privilegio. La propia capacidad de reaccionar ante las injusticias en las calles es un privilegio. Tenemos el privilegio de decidir si queremos que esto nos interpele o no. Instrumentalizar ese privilegio para ponernos al lado de nuestras compañeras kurdas es una expresión de como entendemos el internacionalismo.

Es importante también que desde el Estado español señalemos a los cómplices de los crímenes de guerra. Por ejemplo, las empresas armamentísticas y proveedoras, algunos ejemplos: Airbus, Beko, Turkish Airlines… Para más información, se pueden consultar los siguientes enlaces:

https://www.elsaltodiario.com/industria-armamentistica/trabajadores-colectivos-contra-aviones-airbus-turquia

Poco a poco han ido surgiendo diferentes formas de apoyo a Rojava, pero no hace tanto no existía ningún espacio específico. ¿Cómo y con qué intención surgió vuestro colectivo? ¿vuestros miembros venían de algún entorno político concreto?

En el contexto de Catalunya ha existido un espacio de apoyo a Rojava prácticamente desde la Revolución de 2012. Antes de 2012 existían otros espacios no unificados de apoyo al pueblo kurdo. Esos espacios, que en un principio eran impulsados de manera casi individual y más aislada y vinculada a las instituciones, tenían un carácter más cercano a la cooperación. Eso fue mutando en lo que Azadî Plataforma es a día de hoy, un colectivo totalmente autónomo y sin vínculos con las instituciones.  

Lo que acabaría siendo Plataforma Azadî surge en 2014 a raíz de un proyecto de cooperación con Kobanê. La Plataforma Azadî surge oficialmente en 2015 como “una confluencia de entidades catalanas con el objetivo de denunciar la situación que sufre el pueblo kurdo, dar difusión de la realidad del pueblo kurdo y llevar a cabo acciones solidarias”. Esta información está proporcionada en las memorias anuales de 2015 de CIEMEN, Centro Internacional Escarré de Estudios de Minorias Étnicas y Nacionales, que fue uno de los impulsores de la Plataforma. Justamente porque era una confluencia de entidades recibió el nombre de Plataforma.

Sin embargo, todo se ha ido transformado y las personas que componen el colectivo a día de hoy proceden de entornos diversos. 

No creo que tenga el mismo significado hablar de Rojava en Madrid que en Barcelona, cada contexto tiene su propio clima político. ¿Cómo ha sido el encuentro entre la solidaridad y difusión del confederalismo democrático y Rojava, con el independentismo y en general con las reivindicaciones nacionales catalanas? ¿y con el feminismo?

Las claves políticas y culturales de la revolución de Rojava giran inevitablemente en torno a la cuestión nacional. El pueblo kurdo ha sido reprimido y subyugado durante siglos por las potencias y estados que sucesivamente han reclamado el control del Kurdistán. Tanto en Siria, como en Turquía, Irak e Irán la kurdicidad se ha reprimido, por medio de genocidios, prohibiciones, despoblación y otras campañas. No obstante, el pueblo kurdo ha mantenido su identidad, su cultura, lengua, tradiciones y organizaciones. Estos ataques de aniquilación nacional por parte de imperios y Estados ocupantes, y también su resistencia, se han dado en otros tantos lugares del mundo. Aunque no es la misma historia la de Kurdistán y la de Cataluña, sí que comparten este eje de opresión y resistencia nacional, aunque con diferencias importantes. 

La prohibición de la lengua, la cultura y de tradiciones propias del pueblo kurdo nos recuerda a la situación de represión hacia lo catalán. Por eso, en Cataluña hay un sector más amplio de la sociedad que siente empatía por la lucha kurda, y es más fácil articular el apoyo hacia el pueblo kurdo. Por ejemplo, la ANC fue una de las primeras entidades en sumarse a la campaña Aturem la Invasió que surgió el pasado octubre. Se llevaron a cabo diversos proyectos de cooperación. El área de Cooperación de AMB (Área Metropolitana de Barcelona) es un proyecto de cooperación con el Noreste de Siria. El ayuntamiento de Berga (gobernado por CUP) se hermandó con Kobane en 2015. Muchos ayuntamientos de Catalunya también presentaron mociones que condenaban la invasión de Afrin a principios de 2018 y también la invasión que empezó en octubre de 2019. El apoyo hacia la causa kurda, sin embargo, no es exclusivo del independentismo. 

Los feminismos son también amplios y diversos. No podemos especificar sobre las relaciones de la solidaridad kurda con todas las tendencias feministas. Pero sí que percibimos un interés generalizado por parte de feministas. Como comentábamos antes, es prácticamente inédito que en un proceso social se considere sujeto revolucionario a las mujeres. Esto despierta el interés de cualquier persona politizada en cuestiones de género y se puede identificar con la opresión de género. El trabajo de campañas como Women Defend Rojava y del comité de Jineoloji de Europa han ayudado a acercar la lucha de liberación de las mujeres kurdas a los feminismos en Europa y en el mundo. Se está haciendo un trabajo intenso para crear alianzas sobre la base de la autodefensa ante opresiones y violencias comunes. 

Como un ejemplo de interés, podemos nombrar a las compañeras de Azadî Jin, que es un colectivo en Catalunya no mixto de mujeres y otras identidades disidentes inspirado en la Jineolojî, que es la ciencia desarrollada por las mujeres kurdas a través de su lucha por la liberación de género. Trabajan con una perspectiva feminista e internacionalista.

El libro “Aprendamos de la revolución de Rojava” me hizo preguntarme si realmente lo estábamos haciendo. ¿Qué habéis percibido? ¿Cuando en ambientes revolucionarios se apoya a Rojava, se suele hacer porque es un proyecto que se parece a nuestras ideas políticas (pero sin plantearse aprender y asumir las ideas del confederalismo democrático) o por el contrario están empezando a influirnos?

Es difícil salir de la posición cómoda de ver la lucha kurda como un fenómeno exótico, y apoyarla unidireccionalmente… esa es la tendencia general de la mayoría de personas de ideología progresista que asisten a una charla o leen un artículo sobre la cuestión. Sin embargo, este movimiento, con corazón en el Kurdistán pero internacionalista ya en sus orígenes, hace tiempo que tiene claro que o influye proactivamente los otros pueblos del mundo para su liberación o no va a conseguir nada ni siquiera dentro del Kurdistán. En ese sentido se ha acercado a muchos movimientos de todo el mundo y ha explicado humildemente su propuesta ideológica y estratégica, aprendizajes de más de 40 años de organización que están detrás de los logros conseguidos en Rojava. 

Al mismo tiempo, muchas personas activas en diferentes movimientos sociales nos hemos sentido tan conmovidas por sus gestas que hemos traspasado las barreras de la comodidad, nos hemos sentido interpeladas por lo que nos contaban las kurdas, hemos hecho autocrítica sobre cómo estábamos luchando aquí, hemos replanteado nuestra forma de luchar y profundizado nuestro compromiso con la revolución. Es un proceso que se está dando poco a poco, de múltiples maneras y con poca visibilidad, pero está afectando profundamente los movimientos sociales de aquí, propinando una bocanada de aire fresco y fe revolucionaria a muchas de las personas que ponen su energía y hacen que estos movimientos avancen.

A lo largo del Estado español, normalmente han sido mucho más receptivos a Rojava los círculos anarquistas que los comunistas, aunque hay excepciones. ¿A qué creéis que se debe?

Si bien la izquierda emancipatoria española está en crisis, el comunismo suele estar más centrado en un análisis clásico. Con esta tradición política más blindada, necesitan más tiempo para establecer una dialéctica con las tendencias nuevas. 

Esto lo podemos ver en los referentes relevantes de una ideología y otra, en cómo los referentes del anarquismo apoyan el proyecto de Rojava y, en cambio, algunos de los principales referentes del Comunismo (como el PCE en España y Maduro en Venezuela) lo cuestionan duramente y apoyan a Bashar al-Ásad. Además, dos partidos comunistas sirios forma parte de la coalicción que apoya a Bashar Al-Assad en Siria. 

Por otro lado, la inspiración del Confederalismo Democrático desarrollado por Abdullah Öcalan en principios de la ecología social de Murray Bookchin lo ha acercado a movimientos libertarios o anarquistas. 

Sin embargo, con el paso de los años se está viendo que el movimiento kurdo tiene su propia trayectoria y su propia tradición, recogiendo elementos de otras tradiciones, pero no haciendo una réplica.

Desde el confederalismo democrático se habla del estado, de la mujer, de la democracia, del ecologismo etc. pero algunos echan en falta un discurso de clase, ¿Qué papel creéis que juega la lucha de clases en el confederalismo democrático?

El Confederalismo Democrático intenta dar respuesta a los principales conflictos que existen en Oriente Medio y el pueblo kurdo; tales como el patriarcado, la opresión y alienación que el Estado lleva a cabo, así como el capitalismo. Tal como lo vemos, el análisis de clase está implícito en estas líneas. Por ejemplo, la alienación de la sociedad la llevan a cabo el Estado de manera conjunta con los intereses capitalistas. Es una alienación de conocimiento, de toma de decisiones, de poder… Eso va muy ligado con la lucha de clases. Las élites llevan a cabo una expropiación de poder, de conocimiento, así como una explotación. De la misma manera que otras teorías nos recuerdan que no podemos separar la expropiación y explotación del racismo o del sexismo, el Confederalismo Democrático tampoco separa estas estructuras de poder. Según el Confederalismo Democrático, que recoge las ideas articuladas desde la Ecología Social de Bookchin sobre la explotación de los seres humanos sobre la naturaleza y su conexión con la explotación de grupos de seres humanos sobre otros grupos de seres humanos, todas las estructuras de poder están interconectadas, eso incluye la jerarquía de clases. Por dar un ejemplo de cómo se abordan las estructuras de poder de manera interseccional, se defiende que la liberación de las mujeres no pasa por una subyugación a la economía capitalista, y es por ello que se impulsa el desarrollo de cooperativas de mujeres. 

Algunos grupos políticos han priorizado apoyar Siria sobre Rojava, y siendo un tema clave para el futuro de Rojava sus negociaciones y equilibrio de poder con Siria, quiero preguntaros lo siguiente: ¿Consideras que el proyecto político de Rojava podría ser compatible con el Estado sirio?

En ocasiones, se habla de la ingenuidad de los kurdos ante el régimen. Es fácil hacer esta crítica de manera abstracta y desde la comodidad de nuestra posición. Los pueblos de Rojava, igual que los pueblos del resto de Siria, han experimentado directamente la represión del régimen sirio durante decenios. Cuando los representantes del Norte y Este de Siria establecen negociaciones con el régimen y hablan de una posible integración a un renovado Estado sirio, ya lo hacen con estas consideraciones. Consideramos que no nos corresponde hacer esta valoración. El pueblo kurdo debe determinar el camino para su proyecto. Creemos más importante escuchar a sus portavoces que los análisis de nuestro colectivo. Por eso te recomendamos que leas a Salih Muslim, uno de los dirigentes del PYD. We want to expand the Democratic System to all of Syria https://anfenglishmobile.com/features/muslim-we-want-to-expand-the-democratic-system-to-all-of-syria-28611

Me gustaría hablar de Abdullah Öcalan. En Komun Akademy hay un artículo llamado “Solidaridad con la lucha kurda … ¿sin Öcalan?” donde se denuncia la tendencia de la izquierda occidental a querer apoyar Rojava pero desentendiéndose, o incluso rechazando la figura de Öcalan (normalmente por rechazo a la idea de culto a la personalidad). ¿Qué experiencia u opinión habéis tenido respecto a este tema? Y en un plano más general, ¿Cuál es la relación entre Öcalan y la praxis de Rojava?

La construcción de la autonomía de Rojava está inspirada en los libros de Öcalan en los cuales desarrolla el llamado nuevo paradigma, el Confederalismo Democrático.

Öcalan es considerado el máximo representante del Confederalismo Democrático, por haber hecho el trabajo filosófico que implica desarrollar una teoría política, pero también por su importante trabajo como militante. Su persona, además, simboliza la resistencia. Es muy significativo que el máximo representante del Confederalismo Democrático lleve tanto tiempo preso. Es un símbolo de resistencia, pero también la represión a su persona muestra la represión contra el pueblo kurdo en su conjunto y su proyecto político. Cuando se quiere apoyar lo que allí ocurre, hay que aceptar este hecho. 

No es una característica única de Rojava, en la historia vemos muchos ejemplos de fuertes liderazgos que representan un símbolo de resistencia. Entendemos que cada lucha tiene su proceso y funciona a su manera. Es muy importante entender esto y respetarlo. Si en Europa este tipo de liderazgo no se entiende, tocará buscar una manera propia, una manera de liderazgo que sea acorde.

Por último, la pregunta fundamental: ¿Por qué debemos apoyar Rojava?

Para nosotras Rojava es la esperanza de nuestro tiempo, que la transformación social es posible. Es un desafío al estatus quo y al poder. Sin el apoyo mutuo de los pueblos, sin esta mirada internacionalista, se acabará.